Es bien oída la expresión somos lo que comemos.
Esta frase conlleva un mensaje muy importante desde varios aspectos.
Socialmente, puede reflejar un estilo de vida comprometido con el respeto al medioambiente, comprando productos ecológicos, sin pesticidas, sin grandes cantidades de embalaje, etc.
Además implica la cultura, forma de vida de un pueblo, una región del mundo, con sus costumbres, que han sido modificadas a lo largo de la historia.
Sin embargo, lo que implica a nuestro cuerpo y mente, es la obtención de energía y nutrientes que van a permitir o no estar en plenitud.
Cierto tipo de alimentos o más bien los aditivos que se le añaden o la forma de preparación pueden facilitar la aparición o el empeoramiento de ciertas enfermedades.
Uno de los estudios de los que me he informado recientemente son como los fosfatos presentes en muchos alimentos ( en algunos casos parece que ponen al fósforo como un superoligoelemento imprescindible de la dieta) tienen un efecto perjudicial en personas con insuficiencia renal, a las que les recomiendan evitar ciertos alimentos.
Se pueden realizar trabajos de investigación con los alumnos de que tipos de nutrientes se necesitan y que efectos producen en la salud si se consumen en defecto o en exceso.
Es fácil encontrarte en un grupo de amigos que además de las preocupaciones por llevar una buena alimentación, alguno de ellos haya desarrollado en los últimos años algún tipo de intolerancia o alergia a alguno tipo de componente de los alimentos. Por ello todavía hay que estar más al tanto de lo que se puede o no comer en esos casos, especialmente si se come fuera de casa.
Y no es que en casa la cosa sea más fácil porque se debe evitar a toda costa la contaminación cruzada, evitando manipular alimentos en los mismos instrumentos de cocina y limpiando a conciencia posteriormente los mismos.
Me parece interesante realizar una sesión sobre como afecta al aparato digestivo las intolerancias alimentarias, como se pueden detectar y que diferencias hay con las alergias. Complementáriamente se puede tratar sobre las alergias más comunes, cuando suelen aparecer y como se puede evitar la contaminación cruzada.
Hoy en día hay mucha información al alcance de nuestra mano, pero no nos debemos dejar engañar por falsos mitos y tenemos que buscar y comparar en sitios de los que nos podamos fiar.
Con nuestros alumnos, se pueden hacer trabajos sobre la cultura popular, viendo que creencias son puro mito y cuales de ellas son ciertas.